martes, 5 de junio de 2012

Los soportes inscritos (Arcilla)

 En sentido estricto la escritura más antigua conocida es la cuneiforme sumeria del 3200 a.C. aproximadamente, conservada en tablillas de arcilla. No obstante, algunos autores consideran que, aunque la escritura entendida como “un sistema de comunicación humana por medio de marcas visibles convencionales” remonta a estas tablillas, no pueden, sin embargo, dejar de considerarse precedentes de la misma -en tanto que sistemas “escritos” de comunicación del hombre-, otro tipo de dibujos, anotaciones o marcas realizadas sobre soportes diversos: los petrogramas (pinturas rupestres), como las pinturas de la India, por ejemplo, o los petroglifos (tallas rupestres), o las diferentes formas de anotar cantidades y cuentas, generalmente en los inicios de cada civilización: marcas realizadas en hueso de águila de Le Placard (Charente) del período Magdaleniense medio, que muestran anotaciones de tipo de calendarios del hombre de cromañón europeo. 

 La arcilla es, pues, el material sobre el que se conserva la escritura más antigua; incluso las llamadas “cuentas simples” y “cuentas complejas” -fichas que representaban productos, de la zona de la Media Luna Fértil en el Oriente Medio, y que se suelen considerar como una protoescritura precedente de la escritura sumeria- son de arcilla, así como los envases en que se guardaban y las placas sobre las que se anotaban las cantidades y tipos de productos que esas cuentas representaban. La aparición de la alfarería facilitó el uso de la arcilla como soporte escriturario en el cuarto milenio a.C. Formadas placas muy finas, generalmente de tamaños similares, cuadradas y con las esquinas algo redondeadas, y cuando aún estaban húmedas y blandas, se incidían con una cuña de metal, marfil o madera. Su forma, generalmente lisa por la parte en que se escribía y algo convexa por la cara opuesta, facilitaba su almacenaje en nichos, huecos de la pared, nidales, que constituían así los primeros archivos. Los cantos de las tablillas llevaban consignados datos indicativos del contenido que podían leerse estando colocadas; así pues, junto a la escritura, surgía la primera aparición de formas de clasificación y archivo. De esta forma, la función de las tablillas, básicamente registros de contabilidad y actividades burocráticas, administrativas y comerciales, de los palacios sumerios, se ajustaba plenamente a las necesidades para las que habían sido creadas. Sin embargo, este material era pesado, de difícil transporte y muy frágil, y no facilitaba el desarrollo de la escritura como instrumento de expresión literaria, ni la aparición de bibliotecas como fondos de almacén y conservación de “libros”.

 Junto a la arcilla, la cerámica, los ostraka, terracotas, vidrio, que se graban antes de su cocción definitiva. No obstante, la mayoría de estos elementos pueden servir como soporte de escritura pintada y no incisa.

Escritura de India (Edad del bronce)


La escritura del Indo de la Edad del Bronce Media, que data realmente del principio de la fase de Harappa hacia el 3000 a. C., aún no ha sido descifrada.  No está claro si debería de considerarse como un ejemplo de protoescritura (un sistema de símbolos o algo parecido) o si es realmente una escritura de tipo logográfico-silábico de otros sistemas de escritura de la Edad del Bronce.




La Edad del Hierro y el auge de la escritura alfabética


El alfabeto fenicio es simplemente el alfabeto protocananeo en la forma en que se prolongó hasta la Edad del Hierro (tomada convencionalmente de la fecha umbral 1050 a. C.). Este alfabeto dio origen al alfabeto arameo y al alfabeto griego, así como, probablemente por transmisión griega, a distintos alfabetos anatolios y protoitálicos (incluyendo el alfabeto latino) en el siglo VIII a. C. El alfabeto griego es el que introduce por primera vez signos vocálicos (Dieron el último paso, pues separaron vocales de consonantes y las escribieron por separado).



 La familia brahámica de India probablemente tuvo su origen a través de los contactos arameos desde el siglo V a. C. Los alfabetos latino y griego a principios de la Era Común dieron pie a distintas escrituras europeas, como las runas, el alfabeto gótico y el alfabeto cirílico, mientras que el alfabeto arameo originó los abyads hebreo, sirio y árabe, y el alfabeto sudarábigo originó el alfabeto ge'ez.


Escritura precolombina (Edad del bronce)


Los sistemas de escritura mesoamericanos son creaciones originales de los pueblos que habitaron Mesoamérica durante la época prehispánica que se emplearon para registrar sucesos importantes en el desarrollo de esos pueblos. Al igual que en Mesopotamia, China y Egipto, Mesoamérica es uno de los lugares donde el desarrollo de la escritura tuvo lugar de manera independiente. La escritura de los pueblos mesoamericanos o por lo menos los sistemas que han podido ser descifrados parcialmente hasta nuestros días combinanlogogramas con elementos silábicos, a los que usualmente se suele calificar de escritura jeroglífica. Las investigaciones arqueológicas han documentado la existencia de menos de una decena de diferentes sistemas precolombinos de escritura en Mesoamérica, aunque las carencias de los métodos para fecharlos hacen muy difícil saber cuál es el más antiguo y, por ello mismo, el que sirvió de base para el desarrollo de los demás.

El mejor conocido de estos sistemas indígenas de escritura es la escritura maya del período Clásico. Algunos fragmentos de la literatura precolombina mesoamericana han sido conservados gracias al empleo del alfabeto latino del idioma español en la transcripción de las tradiciones orales de los pueblos que vivieron en el tiempo de la Conquista. Estas transcripciones se realizaron en ciertos casos —como el Popol Vuh de los quichés en Guatemala o los textos de los informantes de Sahagún en el Centro de México— en las lenguas de los propios indígenas, lo que ha permitido dar alguna luz de cómo eran esas lenguas en el tiempo de la Conquista. En ese tiempo también se destruyeron numerosos códices mesoamericanos —como en el caso del Auto de Maní, donde Diego de Landa quemó alrededor de veintisiete códices yucatecos; o el caso de Juan de Zumárraga que ordenó la destrucción de varios escritos indígenas en Texcoco—, de modo que son muy pocos los documentos indígenas que han llegado a nuestros días.


Escrituras Cretenses


Cuando Arthur Evans encontró vestigios de tres escrituras en Creta para la Edad de Bronce, Lineal A, Lineal B y otro más antiguo, consideró acertadamente este último como anterior en el tiempo a los que él denominó Lineales, pero erró al llamarlo jeroglífico o pictográfico por su parecido, a primera vista, con el jeroglífico egipcio.

No es un sistema de escritura pictórico, sino que, juzgando por el número de símbolos que conocemos (unos cien), es un silabario. Sin embargo, es tan poco el material que se conserva y su contenido es tan breve y recurrente que es prácticamente imposible descifrarlo de momento. Se desconoce, por tanto, la lengua que se esconde detrás de esta escritura.

El "jeroglífico" cretense coexisitió con el Lineal A, por ejemplo en los archivos del palacio de Malia.
El Lineal A tiene unos 10 signos que se puedan encontrar también en el "jeroglífico" cretense con un parecido muy razonable. Por ello y por otras razones se sospecha que puedan estar emparentados, pero son sistemas de escritura distintos tal vez para diferentes lenguas habladas en el mismo lugar.

sábado, 2 de junio de 2012

Trabajo y útiles de los copistas (Parte 2)


    La perforación se podía hacer de una vez sólo sobre un folio o sobre varios, lo que también daba lugar a tipologías distintas. Una vez trazadas las perforaciones, se procedía al pautado o rayado de la página. Sobre la base de los orificios antes realizados se trazaban las líneas de pautado, que también ofrecen gran variedad, dependiendo de zonas y épocas. Las líneas rectrices son las que se usan para escribir el texto, pero también había líneas de justificación marginales, horizontales o verticales, que enmarcaban también el texto. Se creaba así una especie de falsilla sobre la que escribir. Por otra parte, se daban también ciertas marcas como signaturas y reclamos que indicaban el orden de los pliegos: las primeras consistían en una numeración en un extremo de la página, los segundos en escribir al final de una página (normalmente en el margen derecho inferior) la primera o primeras palabras de la siguiente.



       Para la escritura se usaban tintas y tinteros, así como productos de fijación para las mismas. El uso de las tintas se remonta ya al tercer milenio a.C. Se usaba el negro de humo mezclado con goma. Se obtenía una pasta que se solidificaba y que había que diluir para escribir. Había tintas de origen vegetal, fácilmente borrables con una esponja húmeda; en la Edad Media comienzan a usarse otras obtenidas de elementos metálicos. Generalmente se componía de elementos como vidrio, nuez de agallas, vitriolo, goma, cerveza o vinagre. Las tintas eran principalmente negras, aunque la civilización primitiva china las usaba también rojas. De este color se empezaron a usar en Occidente en la Edad Media. Para obtener estos tonos se recurría a otros productos, así la púrpura, extraída de las glándulas de moluscos gasterópodos-, el cinabrio, el carmín o las tierras coloreadas, como la sinópica, además del oro o la plata. Para la escritura estas son básicamente las tintas usadas; sin embargo, un capítulo aparte merecen las tinturas y colores usados en la iluminación de manuscritos, donde se consiguen una gran variedad de tonos por diversos procedimientos.

Trabajo y útiles de los copistas (Parte 1)


   La iconografía existente en los manuscritos iluminados muestra cómo escribían los copistas los rollos o códices. En ella se aprecian los escritorios, las mesas de trabajo, los diversos utensilios para escribir o iluminar e, incluso, las posturas habituales para trabajar: de pie, sentados sobre taburetes, piedras, y reclinados sobre el pupitre o mesa o con una tabla apoyada en las rodillas y fijada a la mesa... hasta sentados en el suelo, o apoyados sobre la rodilla. Según se ha indicado, frente al estilo o el cincel y demás objetos punzantes para la incisión en la escritura característica de los soportes denominados tradicionalmente duros, los usados por los copistas para escribir sobre papiro, pergamino o papel son básicamente el pincel, tallado a bisel y que exigía grandes dotes caligráficas, el cálamo, tallado en punta, de manejo más fácil y, especialmente a partir del siglo IV d.C., la pluma de ave, ganso u oca. Estos útiles se cortaban con un cortaplumas y se afilaban, especialmente la pluma, con piedra pómez o piedra de afilar. Para guardarlos se utilizaba un estuche denominado stilarium, graphiarium theca libraria o calamarium. Fundamentales también para la preparación del códice y para la escritura eran otros instrumentos como: compás, punzón, regla, lápiz de plomo, raspador y esponja.



    El códice se componía de una serie de fascículos, cuya unidad mínima es el bifolio o doble folio, y puede ir aumentando progresivamente su número. Estos folios se doblan y pliegan de diferentes modos y con ellos se formaban distintos cuadernillos. Los formatos y tamaños pueden variar. Una vez formado el códice, constituido el libro, se procedía a preparar las hojas. Primero se perforaban para marcar unos puntos iniciales y finales, sobre los que se marcarían las líneas rectrices por donde debía transcurrir la escritura. Para la perforación se podían utilizar varios instrumentos: el cortaplumas, el punzón, una pequeña rueda dentada, un instrumento de base triangular o una especie de peine metálico. Según fuese el objeto, así dejaba las finas marcas sobre el folio.